Belén: “La Epifanía es la manifestación de la familia de los hijos de Dios”

Siguiendo el calendario litúrgico de la Iglesia Universal, el 5 y 6 de enero son los días dedicados a la celebración de la Epifanía del Señor, la fiesta de la primera manifestación del Señor encarnado a los pueblos, representados por los tres reyes Magos que lo honran llevando regalos a la gruta donde nació Jesús. Por segundo año consecutivo la celebración solo fue seguida por los cristianos locales debido a las restricciones anti covid-19 que todavía están vigentes.

Las dos jornadas comienzan con el encuentro con la parroquia de San Salvador en Jerusalén, en el convento de San Salvador, para después continuar la procesión hasta el monasterio ortodoxo de Mar Elías donde se encuentra una delegación de la parroquia de Beit Jala, un suburbio de la ciudad de Belén. Tras cruzar el puesto de control fronterizo entre Jerusalén y Belén en la tumba de Raquel, excepcionalmente abierto este día festivo, el Custodio de Tierra Santa, fray Francesco Patton, acompañado por una delegación de franciscanos y grupos scout, inició la entrada solemne recorriendo la “Vía de la Estrella” para llegar a la plaza del Pesebre. “En Navidad vienen los pastores a visitar a Jesús” dijo el Custodio tras la entrada solemne en la iglesia de Santa Catalina. “En la Epifanía, sin embargo, es todo el mundo.  En este día, Belén es el corazón del mundo. Sentimos el sufrimiento porque en este momento no puede venir todo el mundo pero el Niño Jesús es el Salvador del mundo entero, y hace hermanos y hermanas a hombres y mujeres de todos los pueblos, lenguas y naciones”.

Para la Custodia de Tierra Santa estos dos días se celebran tradicionalmente en Belén, el lugar del nacimiento de Jesús, según un esquema litúrgico y de celebración consolidado también gracias al Status Quo que regula las celebraciones en conjunción con la fecha anual de la Navidad para las iglesias ortodoxas, que cae el mismo día. El 6 de enero la celebración latina empezó en la iglesia de Santa Catalina, presidida por el Custodio de Tierra Santa. “En la Epifanía contemplamos también la manifestación de la iglesia como la familia que acoge a todos los pueblos de la tierra, y también el cruce entre dos caminos” dijo fray Patton durante su comentario al Evangelio. “Uno es el de los Magos, imagen de toda la humanidad, de todos los pueblos que desde siempre buscan al niño nacido en Belén. Y en la solemnidad de la epifanía, el camino de la humanidad en busca de Dios se encuentra con el camino de Dios en busca de todos y cada uno de nosotros, un camino mucho más largo, exigente y costoso”. “Cuando celebremos la Epifanía, recordémoslo, estamos buscando a Dios, pero Dios nos busca a cada uno de nosotros y está dispuesto a recorrer un camino mucho más exigente que el de cada uno de nosotros. En este encuentro se manifiesta la misericordia de Dios hacia todos y cada uno de nosotros”.

Mientras los fieles y los representantes de las diversas confesiones ortodoxas, que siguen el calendario juliano, comenzaban sus celebraciones navideñas con sus respectivas entradas solemnes a la basílica de la Natividad, a pocos metros de distancia continuaba la gran fiesta epifánica de los cristianos latinos con las segundas vísperas solemnes en el interior de la iglesia de Santa Catalina. La culminación de la celebración fue la tradicional vuelta alrededor del claustro de San Jerónimo, frente a la basílica, que prevé el regalo de incienso y mirra a los fieles que asisten a la celebración.

“Jesús nos pide que le acojamos en cada persona que encontremos, porque desde que se hizo niño se identifica en el rostro de cada uno de nosotros sin distinción de pueblo, cultura, lengua o nación”, concluyó en su homilía matutina el Custodio. “Y por eso realmente podemos alegrarnos juntos porque en esta fiesta se nos manifiesta que somos una única familia: la familia de los hijos de Dios”.

 

Giovanni Malaspina