
Hoy es un día especial para los estudiantes del Studium Biblicum Franciscanum (SBF) y del Studium Theologicum Hierosolymitanum (STH). De hecho, este lunes 5 de octubre la comunidad académica de los dos institutos dio inicio oficialmente al año académico 2026-2027 con una solemne Misa en la iglesia de San Salvador en Jerusalén.
Las dos realidades académicas ostentan una historia y una misión de gran relieve. El Studium Biblicum Franciscanum, nacido en 1924 y ligado a la Custodia de Tierra Santa, es un punto de referencia internacional para la investigación arqueológica y el estudio científico de la Biblia, llevado a cabo precisamente en los lugares donde las Escrituras tuvieron su origen.
Por otra parte, el Studium Theologicum Hierosolymitanum, nacido como centro de formación teológica para los religiosos de la área, une la reflexión teológica con la realidad cotidiana de los Lugares Santos y con el compromiso en el diálogo interreligioso en Jerusalén. Juntas, estas instituciones llevan adelante la tradición franciscana uniendo fe, estudio riguroso y testimonio evangélico.
La función, presidida por Fray Massimo Fusarelli, Ministro General de la Orden de los Frailes Menores, actualmente en visita en Tierra Santa, se abrió con un mensaje de Fray Matteo Munari, Decano del Studium Biblicum Franciscanum, el cual quiso agradecer al Ministro General por su presencia, y quiso recordar a estudiantes y profesores que el estudio y la profundización teológica no están dirigidos a sí mismos, sino a una mejor comprensión del mensaje del Señor, para testimoniarlo y difundirlo de modo cada vez más profundo y eficaz.
Durante su homilía, Fray Massimo Fusarelli alentó a estudiantes y profesores a concebir el estudio no solo como aprendizaje, sino como un recorrido de búsqueda compartida y de fraternidad, inspirándose en las lecturas del día. Partiendo de la parábola del Buen Samaritano, el Ministro recordó que estudiar la Palabra de Dios en Jerusalén requiere un ulterior grado de compasión hacia aquellos que en Tierra Santa sufren y viven una cotidianidad marcada por violencias y odio. Fray Massimo Fusarelli reconoció las dificultades en estudiar las sagradas escrituras en esta tierra atormentada por divisiones y heridas, y agradeció por eso a los frailes de la Custodia por su elección de quedarse y custodiar los lugares donde el Señor vivió.
La ceremonia se concluyó con el aliento y la bendición dirigida a docentes y estudiantes por parte de Fray Ulise Zarza, Vicario Custodio, Profesor y Secretario para la Formación y los Estudios.
Riccardo Curti
