
El 10 de enero de 2026, a las 10:00 de la mañana, la Basílica de Santa María de los Ángeles en la Porciúncula se convertirá en el centro de las solemnes celebraciones del VIII Centenario del Tránsito de San Francisco de Asís (1226–2026).
Estarán presentes los representantes de las Familias Franciscanas:
Fray Massimo Fusarelli, OFM, Ministro General de los Hermanos Menores;
Fray Carlos Alberto Trovarelli, OFM Conv, Ministro General de los Hermanos Menores Conventuales;
Fray Roberto Genuin, OFM Cap, Ministro General de los Hermanos Menores Capuchinos;
Tibor Kauser, OFS, Ministro General de la Orden Franciscana Seglar;
Fray Amando Trujillo Cano, Ministro General del Tercer Orden Regular, junto con la hermana Daisy Kalamparamban, Presidenta de la Conferencia Franciscana Internacional de los Hermanos y Hermanas del Tercer Orden Regular.
Hombres y mujeres consagrados según la Regla franciscana participarán en una presencia coral que manifiesta visiblemente la unidad y la riqueza carismática de la Familia Franciscana en el mundo.
El rito tendrá lugar en la Basílica de Santa María de los Ángeles, que custodia, detrás de la Porciúncula, la Capilla del Tránsito, memoria de los últimos momentos terrenales de San Francisco. Aquí, ya ciego y marcado por los estigmas, quiso ser depositado “desnudo sobre la tierra desnuda” el 3 de octubre de 1226, gesto supremo de fe en la paternidad de Dios y de aceptación de la hermana muerte corporal.

El rito de apertura ha sido concebido como un puente simbólico y espiritual entre el Centenario de la composición del Cántico de las Criaturas (2025) y el Centenario del Tránsito de Francisco (2026), retomando las dos últimas estrofas del Cántico, dedicadas a la reconciliación y a la hermana muerte corporal.
Los protagonistas de este gesto serán el Obispo de Asís–Nocera Umbra–Gualdo Tadino y Foligno, Monseñor Domenico Sorrentino, y el Alcalde de la ciudad de Asís, Valter Stoppini, en memoria de la reconciliación entre el Obispo y el Podestà de Asís, cantada por Francisco como profecía de paz. Entrarán procesionalmente en la Basílica llevando un cirio apagado, signo de una humanidad marcada por el conflicto y la fragilidad.
La procesión se dirigirá a la Capilla del Tránsito, lugar de los últimos instantes terrenales de Francisco, donde el cirio será encendido con el Cirio Pascual, símbolo de Cristo resucitado. Desde allí, la luz será llevada a las seis estaciones laterales de la Basílica, cada una confiada a uno de los seis ramales de la Familia Franciscana.
Cada estación estará dedicada a una temática tomada del Testamento de San Francisco, que constituye el texto fundacional del rito de apertura como entrega de sus últimas voluntades espirituales. En cada etapa se prevé: la proclamación de un texto de las Fuentes Franciscanas o del Evangelio; una breve intervención de un Ministro General; y un signo simbólico o la escucha de un testimonio, para actualizar el mensaje franciscano en el mundo de hoy.
Con motivo de esta celebración, será expuesto de manera excepcional en la Basílica el más antiguo retrato conocido de San Francisco de Asís, conservado en el Museo de la Porciúncula. Obra del llamado Maestro de San Francisco (mediados del siglo XIII), representa al Santo con los estigmas claramente visibles, expresión de su plena y definitiva conformatio Christi.
Se cree que la imagen fue realizada sobre una tabla de madera utilizada para acoger y proteger el cuerpo de Francisco inmediatamente después de su muerte, confiriéndole un valor no solo iconográfico, sino también profundamente reliquiario y testimonial. La obra será expuesta respetando las más rigurosas medidas de conservación, bajo la supervisión de la Curadora del patrimonio cultural de la Provincia Seráfica.
Profecía de fraternidad
El Tránsito se sitúa en la culminación del gran camino jubilar franciscano que, de 2023 a 2026, ha recorrido los últimos años de la vida del Pobrecillo de Asís: desde la aprobación de la Regla y la Navidad de Greccio (2023), al don de los Estigmas (2024), hasta la composición del Cántico de las Criaturas (2025). La última estrofa del Cántico - “Alabado seas, mi Señor, por nuestra hermana muerte corporal, de la cual ningún ser humano viviente puede escapar” - es la auténtica clave de lectura de este Centenario.
El testimonio de Francisco moribundo, que canta rodeado de sus hermanos, es un legado de reconciliación y una profecía de fraternidad: solo un corazón libre y humilde puede acoger la muerte como amiga. Todos—hijos e hijas de San Francisco, comunidades cristianas y civiles, jóvenes y ancianos—están invitados a unirse a este gran jubileo espiritual.
