La ordenación de fray Raffaele con el rito greco-católico

El miércoles 22 de octubre, en la basílica de la Anunciación de Nazaret, un pequeño grupo de franciscanos y fieles asistió a la ordenación presbiteral de fray RaffaeleTayem, árabe israelí, presidida por el arzobispo greco-católico monseñor YoussefMatta, según la liturgia católica greco-melquita.

Fray Raffaele, originario de Ibillin (localidadsituada en la parte norte de Galilea), ingresó en el convento a la edad de 18 años y después de estudiar Filosofía sintió la necesidad de profundizar y vivir la vida franciscana en un entorno distinto al del estudio.  Por tanto, prestó diferentes servicios en Judea y Galiea, entre Caná, Belén y Jerusalén, apoyando siempre el trabajo de la Custodia con los jóvenes católicos locales.  “He realizado 22 marchas franciscanas”, cuenta fray Raffaele, “debo mi vocación al sacerdocio al trabajo con los jóvenes y estoy convencido de que, lo que durante varios años fue un punto de llegada para mi vida, solo esun punto de partida”. Tras sus muchos servicios, tuvo la oportunidad de retomar su camino hacia el sacerdocio retomando los estudios teológicos en la Facultad Teológica de Asís, ciudad en la que vivió hasta hace pocos meses.

Criado en un ambiente católico, su primer encuentro con la fe fue dentro de la Iglesia católica greco-melquita, a la que pertenece su familia. La melquita es una Iglesia católica de rito bizantino, considerada heredera del cristianismo sirio y muy extendida en los pueblos de la zona norte de Galilea.  El componente lingüístico permite diferenciar esta confesión cristiana de otros cristianos de Oriente: de hecho, el árabe es la lengua oficial de las celebraciones junto con el griego.

Empiezas tu servicio en un tiempo nuevo, tenso, lleno de desafíos. Pero también lleno de esperanza para toda esta generación”, fueron las palabras de monseñor Matta durante la homilía.  “Realiza tu trabajo dedicándote a la oración, porque solo en Cristo encontrarás fuerza y firmeza, y estás llamado a ser como Él.  Que seas sencillo cada día, como Cristo, y te mantengas fiel a Él, con coherencia, para no caer en el error”.

Tras la homilía comenzó el momento central, es decir, la liturgia pontifical y ordenación presbiteral del diácono.  En esta parte de la celebración, rica en símbolos y cantos, la emoción de los presentes era palpable.  Un rito solemne que concluye con la vestición en tres partes, precedida cada una de ellas por la palabra “¡Axios!” (“es digno”) repetida por el pueblo de Dios.

Al final de la parte dedicada a la ordenación sacerdotal, después de recibir al nuevo presbítero entre los concelebrantes en el altar y de recitar el Salmo 50, la celebración continuó con normalidad. Otro momento especial tuvo lugar antes de la consagración del pan, cuando el ordenando entregó personalmente el pan al celebrante por primera vez.

“Que haya una ordenación en este lugar desde el que surgió el anuncio a todo el mundo, una liturgia ecuménica bizantina en este santuario, con vuestra presencia, es realmente un acontecimiento lleno de significado”, comentó en el saludo final el vicario general de la archiparquía melquita greco-católica de Acre. “Desde esta iglesia enviamos un mensaje al mundo: la Iglesia está viva, a pesar del virus que ha invadido el mundo y está amenazando a la humanidad.  Somos más fuertes con Jesús, que ha vencido a la muerte”.

A continuación, el Custodio de Tierra Santa fray Francesco Patton tomó la palabra para dar las gracias al arzobispo melquita por la ordenación, y a todos los presentes.  “Es un hermoso rostro de la iglesia el que hemos mostrado esta tarde, en esta celebración”, dijo fray Patton. “A ti, Raffaele, te deseo que seas un pastor que tenga “el olor de las ovejas”.  Que este día sea como un signo sembrado dentro de ti, y esta semilla te conduzca a conformar tu vida a Cristo y a entregar tu vida con Cristo para que, a través de ti, sea Cristo quien cuide a sus fieles y a su rebaño”.

 

Giovanni Malaspina