Vida contemplativa, la novedad del “Cor Orans” en un encuentro en Jerusalén

El papa Francisco lo ha definido como “el corazón orante e la Iglesia”: Es el mundo, valioso, aunque poco visible, de la vida contemplativa. Recientemente ha recibido una especial atención por parte de la Iglesia: Primero a través de la Constitución Apostólica “Vultum Dei Quaerere” y más tarde con el decreto “Cor Orans”, que la aplica y contiene normas específicas sobre la vida y la organización de los monasterios. El 8 de mayo en Jerusalén, en la Custodia de Tierra Santa, explicó estas novedades a las religiosas contemplativas de toda Tierra Santa Mons. José Rodríguez Carballo, ofm, secretario de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica.

 

Mons. JOSÉ RODRÍGUEZ CARBALLO, ofm

 

Secretario de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica Quiere ser un momento de encuentro, para mostrar el amor que la Iglesia tiene por la vida contemplativa. Además un segundo objetivo es el encuentro entre ellos: Muchos de los monasterios aquí presentes no se conocen entre ellos, incluso de la misma orden. Por ello es fundamental que empiecen a reunirse. Además sin duda mostrarles ciertos desafíos: De las federaciones, de la autonomía, la clausura y también el gran desafío de la formación. Precisamente sobre la formación estamos a punto de publicar un documento, que llevará el título de “El arte de la búsqueda del rostro de Dios: líneas orientativas para la formación de las contemplativas”.

 

En Tierra Santa encontramos 14 monasterios, 9 de los cuales están en Judea y 5 en Galilea, en su mayoría de rito latino. En ellos viven 174 monjas de 6 órdenes diferentes que han elegido poner en el centro de su vida la oración, la fraternidad y la acogida.

 

Madre MARIA CHIARA BOSCO

Abadesa del Convento de Clarisas de Jerusalén “La vida contemplativa nació en esta tierra, el monaquismo siempre ha estado muy vivo: somos una pequeña presencia que acoge la herencia de estos dos mil años de historia. Lo más sencillo, o también más profundo y verdadero, es que somos verdaderamente una “presencia orante”, en primer lugar cristiana: Damos testimonio de una presencia que acoge el grito de paz, libertad y unidad que sale de estos pueblos y también de estas religiones. Rezar es nuestra primera vocación, y se encuentra y entrelaza con la vocación de rezar de nuestros hermanos judíos y musulmanes. Que desde aquí se eleve una oración, uno junto al otro, es importante. Y además están los vínculos cotidianos de amistado con hermanos judíos y musulmanes, y también con personas que tienen su propia búsqueda de Dios. Estamos aquí para decir que Jesucristo está todavía vivo.”

Sor VERONICA DE JESUS

Monasterio del Monte Carmelo, Haifa “La clausura, la soledad y el silencio son elementos esenciales de nuestra vida contemplativa sin los cuales no podemos realizar no solo orar, que es nuestro ministerio, sino ser nosotras mismas, la alabanza continua al Señor por todos, en una tierra fragmentada, que clama en todas sus realidades la necesidad de la paz y del vivir en comunión y fraternidad. Nos sentimos orantes, entre orantes.”

 

Mons. JOSÉ RODRÍGUEZ CARBALLO, ofm

Secretario de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica “En todas partes la presencia de la vida contemplativa es importantísima, pero aquí todavía más. Además de ser instrumentos de diálogo sois verdaderamente apoyo de los miembros débiles de la Iglesia aquí en Tierra Santa, tanto de los cristianos como de los no cristianos. Y sed faros, luz y centinelas en el mundo de hoy.”