San Antonio de Padua, patrón de la Custodia: testigo y anunciador de paz

Las celebraciones que acompañaron la festividad de San Antonio de Padua en Jerusalén empezaron el domingo 12 de junio.  De hecho, ese día, en la iglesia de San Salvador y al mismo tiempo que el rezo de las segundas vísperas de la solemnidad de la Santísima Trinidad, se introdujo también la celebración de San Antonio, patrón de la Custodia de Tierra Santa.

A la mañana siguiente, el lunes 13 de junio, día en que se conmemora a San Antonio de Padua, los franciscanos de la Custodia homenajearon a su protector con una misa solemne celebrada por el Custodio de Tierra Santa, fray Francesco Patton, en presencia de numerosas autoridades religiosas y civiles, y un gran número de fieles. 

El vínculo entre el santo portugués, contemporáneo de San Francisco, y la Custodia de Tierra Santa tiene raíces muy antiguas.  En efecto, las crónicas de la Custodia atestiguan una devoción ininterrumpida al santo que desde el 28 de julio de 1929, a instancias del papa Benedicto XV, fue proclamado oficialmente patrón particular y protector de la Custodia.

Este vínculo fue mencionado más de una vez por el padre Custodio en su comentario a la Palabra. El día de la solemnidad de la Santísima Trinidad, fray Patton no dudó en reiterar la profundidad de la reflexión de San Antonio en torno al dogma trinitario: “Nuestro patrón reflexionó a menudo, en sus “Sermones”, sobre el misterio de la Trinidad, sobre su acción creadora y redentora, sobre su ser destino de nuestra vida y de la creación. En el sermón del sexto domingo después de Pascua [San Antonio] reflexiona sobre la Trinidad a partir de la promesa del Espíritu Paráclito, es decir, consolador, que Jesús hizo durante el discurso de la Última Cena trasmitido por el evangelista Juan”.

En la homilía pronunciada durante la misa solemne del 13 de junio, fray Patton quiso desarrollar una reflexión en torno a la figura de Antonio, tratando de profundizar en su papel de testigo y anunciador de paz y subrayando cómo, en sus Sermones, el propio santo menciona la palabra “paz” hasta 266 veces.

Una paz que San Antonio estaba dispuesto a testimoniar concretamente con sus obras, siguiendo radicalmente las enseñanzas de Jesús que en el “sermón de la montaña” pide a todo el que quiera ser su discípulo que se convierta en trabajador por la paz: “Antonio se toma muy en serio esta enseñanza y, mediante el ejemplo, nos enseña que quien está llamado a trabajar por la paz debe actuar, aunque parezca que no hay ninguna posibilidad de éxito. Antonio, con su ejemplo nos enseña que debemos estar dispuestos a arriesgar la vida por la paz”.

Un ejemplo que es posible recordar y en el que es posible inspirarse: “en la solemnidad de nuestro santo patrón, pidamos que también nosotros sepamos convertirnos en trabajadores de paz. Testigos de la paz en las situaciones concretas que nos toque vivir. Y se necesita más valor para ser testigos activos de la paz que para satisfacer el instinto brutal de la violencia y la venganza.

Pidamos ser también nosotros anunciadores de paz. De esa paz profunda que solo Dios nos puede dar, la paz que Jesús nos trasmitió en su Pascua, la paz que nos reconcilia con nosotros mismos, con los demás y con Dios, y nos abre las puertas del Cielo”.

Al final de la santa misa, el padre Custodio dio las gracias a las autoridades religiosas y civiles presentes en la ceremonia y, tras la bendición, se dirigió al altar donde se encuentra la imagen y la reliquia de San Antonio, expresando a coro con el resto de fieles una invocación y agradecimiento al patrón: “Oh, glorioso San Antonio, nos hemos reunido en torno a ti en este día solemne de tu fiesta. Te agradecemos humildemente la protección con la que, junto al seráfico padre San Francisco, siempre has beneficiado a esta Custodia y a sus miembros. […] Y nosotros, oh gran santo, con toda la gratitud de nuestro corazón, nos encomendamos nuevamente a ti: así hicieron nuestros padresa lo largo de los siglos; así quiso el Sumo Pontífice que lo hiciéramos cuando te proclamó y constituyó patrón especial de la Custodia de Tierra Santa”.

Las celebraciones dedicadas a San Antonio concluyeron por la tarde, con las segundas vísperas presididas por el guardián de San Salvador, fray Marcelo Ariel Cichinelli.

 

Filippo De Grazia