Rodas: recuperación del Archivo y de la Biblioteca espiritual

El convento franciscano de la isla de Rodas conserva el recuerdo de la obra franciscana del pasado y la historia de la época de presencia italiana en la isla. Un papel muy importante para la conservación de la memoria histórica tanto para la isla como para Grecia, pero también para Italia.

Entre las principales funciones de un archivo está la de conservar textos, actas, documentos, fotos y todo lo que constituye el patrimonio cultural de una nación, ciudad o país, para impedir su deterioro.  Esta es la función del archivo de Santa María de la Victoria en Rodas, que guarda testimonios y documentos de la presencia franciscana y católica, pero también gran cantidad de información sobre la época de presencia italiana en la isla a comienzos del siglo XX.  En 2006, se dedicó a este propósito un espacio del convento y un grupo de voluntarios, coordinados por la doctora Lucia Conte Jannikis, archivera voluntaria y responsable del archivo, empezaron a catalogar libros y documentos, en lengua italiana y latín, que se remontan incluso al 1700 y 1800.

“Este archivo era una lavandería”, explica la doctora Conte Jannikis, “al principio, con ayuda de algunas amigas, logré poner orden. Después, poco a poco, el grupo se redujo. Ahora solo quedamos dos, con la señora Pina Guadagno Giannino y, aunque no somos de mucha ayuda, hacemos lo que podemos.  Yo sigo avanzando gracias a mi pasión de archivera y mis conocimientos de italiano, francés, inglés, latín y griego”.  Actualmente, a pesar de que muchos registros se han perdido, recibimos muchas solicitudes de certificados de matrimonio, bautismo, confirmaciones y defunciones, que pueden ayudar a atestiguar la presencia en la isla de los familiares de los solicitantes.  También son bastante numerosas las solicitudes de estudiantes e investigadores que quieren profundizar sobre aspectos históricos o estructurales concretos, gracias a los planos de las iglesias que se conservan en el archivo.

Precisamente a la etapa italiana, que va de 1912 a 1947, corresponde parte de los documentos, testamentos, certificados y otros conservados y aún no organizados.  Esta es la época en la que la presencia católica en la isla se convierte en una fuente muy importante. En ese periodo, las nuevas generaciones crecen en el respeto a la religión, a los lugares sagrados, y a sus profesores, pertenecientes a la orden de los Hermanos de las Escuelas Cristianas.  Justo para este propósito nació la sección del archivo llamada “Res Italica”, que conserva una pequeña cantidad de libros, fotos, opúsculos, boletines, periódicos y testimonios de esa época, encontrados gracias al trabajo de ex alumnos de Rodas de la Asociación Lasaliana y a turistas italianos que han tenido familiares y amigos que vivieron en el Dodecaneso.

 “Tras la muerte de mi marido, echar una mano aquí le da un nuevo sentido a mi vida” dice Lucia.  “Este trabajo voluntario me permite compaginar una pasión que ya tenía con la posibilidad de tener un objetivo”.  La doctora Conte Jannikis no es la única, también la señora Guadagno Giannino mantiene la misma idea, “también a mí me devuelve la vida.  Mi historia y la historia de mi familia hunden sus raíces en esta isla, y la posibilidad de acompañar a esta familia de voluntarios es realmente única: es una red de calidez, de emociones que aprovechamos cada día y de la que seguimos aprendiendo, incluso a nuestra edad”.

Otro lugar digno de mención, también construido con el compromiso de los voluntarios, es la biblioteca situada en la parroquia de San Francisco. Contiene libros espirituales donados a la parroquia tras una apelación del párroco, fray John Luke Gregory. La petición, realizada en varios idiomas, se difundió a través del periódico “Vatican News”.  “Jamás nos imaginamos una difusión tan amplia de la noticia”, cuenta el párroco, “poco después de la publicación de la solicitud empezamos a recibir libros en griego, inglés, italiano, francés, alemán y español de todas partes del mundo, y así comenzamos a llenar las estanterías para crear un espacio espiritual.

Giovanni Malaspina