Profesiones solemnes en Belén

El sábado 4 de mayo de 2019, en la iglesia de Santa Catalina de Belén, fray Javier Jubal (Chile) y fray Juan Chávez (Perù), realizaron su profesión solemne en la Orden de Frailes Menores, en manos del Custodio de Tierra Santa fray Francesco Patton.

“Queremos rodearos de cariño fraternal y de nuestra oración” dijo el padre Patton al presentar la celebración eucarística.  “Nuestra comunidad hoy da la bienvenida a los hermanos que se comprometen definitivamente a cumplir la voluntad del Señor en sus vidas y a ofrecer la vida”.  Tras la petición de seguir “la doctrina y las huellas de nuestro Señor Jesucristo” y de ser acogidos definitivamente en la fraternidad “profesando hasta la muerte, con santa laboriosidad, la Regla y la vida de la orden de los Frailes Menores”, el Custodio pronunció la homilía.

Las lecturas escogidas, las del domingo, fueron fundamentales para el mensaje que el padre Custodio quería dirigir a los dos hermanos. “Las lecturas nos ayudan a entender cómo seguir los pasos de Jesús”, comentó fray Patton, que lo resumió en tres puntos: “en primer lugar, el corazón de nuestra vocación está en la relación de amor con Jesús; después, debemos recordar que en los votos vividos con autenticidad ponemos la voluntad de Dios ante todo; y, finalmente, la alabanza a Dios, fundamental para los franciscanos”.  Concluyó luego con un deseo: “que sepáis cultivar vuestra relación de amor con Jesús vivo y viviente, y vuestra vida consagrada como respuesta de amor al amor infinito que Jesús vivió hasta el fin. En comunión con San Francisco, aprended a alabar a Dios para participar en la fiesta de la creación”.

Una gran alegría y emoción invadió la iglesia de Santa Catalina en el momento en que los dos nuevos profesos abrazaron a todos los frailes presentes, metáfora de la acogida en la fraternidad.  “Si estoy aquí, estoy convencido de que no es por iniciativa mía, sino que siempre ha sido el Señor el que me ha guiado”, afirmó fray Javier Jubal, chileno.  “Mi sí, está respaldado por los muchos síes que el Señor me ha comunicado a través de mi familia, mis amigos, la gente conocida, los testimonios de vida, mis hermanos: es un sí al Señor, pero es una respuesta compartida y eso es precioso porque así tengo la seguridad de que todos mis hermanos seguirán apoyándome para que permanezca fiel a lo que he prometido hoy”.

Giovanni Malaspina