Profesión solemne de las hijas de Santa Isabel

El 26 de mayo, diecinueve jóvenes religiosas procedentes de Bolivia, Filipinas, India, Indonesia y Vietnam, profesaron solemnemente entre las Terciarias Franciscanas Hijas de Santa Isabel en la iglesia de San Salvador de Jerusalén.

“Hoy diecinueve hermanas consagran definitivamente su amor por el Señor”, dijo el Custodio de Tierra Santa, fray Francesco Patton, al presentar la celebración eucarística. “Es una fiesta para la Iglesia y una oportunidad para nosotros de acompañarlas con nuestra oración y confiarlas al Señor y al Espíritu Santo”.  En su comentario a la Escritura, el Custodio profundizó en el tema de la fiesta del día, a partir del rito típicamente nupcial de la entrega del anillo con la fórmula: “Esposa del Rey eterno, recibe del anillo nupcial y conserva íntegra la fidelidad a tu Esposo para que él te acoja en la alegría delmatrimonioeterno”.  Un momento emocionante para las religiosas que participaron en la celebración con atención e incredulidad: la mayoría afirmó que nunca había pensado que podría tener la oportunidad de visitar la Tierra Santa y realizar su profesión solemne en este lugar”.

Nacidas hace 131 años en Casalino, un pequeño pueblo en la provincia de Arezzo en la diócesis de Fiesole (Toscana, Italia), las Terciarias Franciscanas Hijas de Santa Isabel se han ocupado desde entonces de la atención y servicio a los pobres, la educación de los niños, la asistencia a los enfermos y la ayuda a las familias.  La fundadora, Francesca Casci, era una terciaria franciscana mientras que el cofundador, don Giuseppe Marchi, que era párroco, se hizo monje de Camaldoliy tomó el nombre de PierDamiano. El instituto fue creado en su origen para servir solo a la zona del Alto Casetino, pero en 1923 consiguieron expandir su radio de acción manteniéndose fieles a su espíritu inicial, es decir, dando preferencia a pequeñas comunidades de estilo familiar.  En 1994 se abrieron las primeras misiones en Asia, a partir de la India, Indonesia y Filipinas, donde también se fundó un Centro Internacional de Formación en Manila, que actualmente cuenta con más de cien religiosas profesas.  Presente en Jerusalén desde hace casi tres años, la congregación puso a disposición de la Custodia las hermanas que se encuentran en el territorio para diversos servicios relacionados con ella.

“Hacer la profesión perpetua en Jerusalén es un gran regalo”, declaró la superiora general, madre Paola Yucra Solano, “normalmente hacemos las profesiones simples en los lugares de formación, reservándonos hacer la solemne en Italia, lugar de la fundación y al que todas dirigimos la mirada.  Hacerla en Jerusalén es un sueño hecho realidad después de 131 años, así comola valoraciónde la presencia y el buen trabajo que nuestras hermanas están haciendo aquí”.

Giovanni Malaspina