Nueva Capilla en el santuario de la Conversión de san Pablo Apóstol en el Memorial, en Tabbalé-Damasco

1. El santuario de la Conversión de san Pablo en Tabbalé-Damasco

Reseña histórica

Saulo nació en Tarso alrededor del año 8 d.C. Desde pequeño vivió en Jerusalén, en la escuela de Gamaliel. Siendo joven, tuvo parte activa en el martirio de san Esteban. Consideraba el cristianismo una herejía intolerable. Con el permiso de las autoridades religiosas de Jerusalén, salió hacia Damasco para arrestar a los cristianos de la nueva comunidad o, más bien, a los compañeros del protomártir que, tras su martirio, habían huido a dicha metrópolis. Después de aproximadamente una semana de viaje, estando cerca de las murallas de la ciudad, fue sacudido por la luz de Jesucristo resucitado que le invitaba a no perseguirlo más, ni tampoco a sus discípulos. Ciego por el deslumbramiento, conducido de la mano, entró en la ciudad habiéndose ya convertido. La conversión de Saulo está considerada como uno de los más grandes prodigios que la Gracia haya operado en hombre alguno. Desde entonces el camino de Damasco se ha convertido en el símbolo de la conversión y del cambio de los proyectos personales en pro de ideales más sublimes.

¿Pero dónde tuvo lugar exactamente, cerca de Damasco, la visión? La tradición local dice que fue en Daraya (a 14 kms. al oeste de Damasco). Hay quien dice que fue en Merjisafra-Kiswe, a 17 km. Otros, que fue sobre Tell Kawkaba, a 18 kms., donde los cruzados construyeron una capilla dedicada a san Pablo. Pero la mayoría de los estudiosos creen que el lugar más probable fue el-Tell, también llamado es-Sakhra (en nuestro Memorial), que se encuentra a 700 metros al sur de la Puerta Oriental. De hecho, los peregrinos del siglo VI (el anónimo plasentino), VIII (san Willibaldo) y del s. XIV (Antonio de Cremona), por citar algunos, nos hablan de un gran monasterio de san Pablo situado cerca de esta localidad, hasta donde se acercaban en peregrinación. El último testigo es el peregrino Mislim (Les Saints Lieux, año 1875), que nos ha dejado escrito que el-Tell antiguamente era una iglesia y que él mismo veía entonces los restos de doce piezas de las columnas caídas por tierra en una misma dirección.

En el ángulo NO del jardín del Memorial de san Pablo se encuentra un pequeño promontorio de 80 cms. de alto, con una superficie plana de 4 mts., con 15 cms. de largo y 50 de ancho.

Debajo del promontorio vemos una gruta dedicada al culto de tiempo inmemorable.

El lugar se llama el-Tell o es-Sakhra (la Roca), o simplemente la Gruta de san Pablo.

Promontorio y gruta se conservan intactos a lo largo de los siglos en medio de una zona agrícola. Los fieles de Damasco han considerado este lugar como un santuario paulino, recordando confusamente el lugar de la visión y el lugar donde el apóstol habría hecho un alto para descansar y rezar durante su precipitada fuga, inmediatamente después del descenso de la muralla en un cesto.

El bajo promontorio se podría considerar como un pequeño tramo de la vía romana, o de la vía regia, que desde la Puerta Oriental de Damasco se dirigía al sur, bifurcándose en Dar’a para después continuar por un lado a la Decápolis, Petra y Aqaba, y por el otro hacía Escitópolis y Jerusalén. Era la vía que ordinariamente tomaban los hebreos de la diáspora de Siria y Mesopotamia cuando se dirigían a Jerusalén.

Según los registros parroquiales de Bab Touma, vemos que en el año 1861, año siguiente a la masacre de la fraternidad de Bab Touma, se sepultaban los difuntos en torno a la Roca, llamándolo “cementerio católico”, o “cementerio latino de Tierra Santa”, e incluso “cementerio de san Pablo”.

2. La Capilla del año 1925

Poco antes de que en el año 1925 las autoridades de Damasco delimitaran las parcelas de los cementerios cristianos de la zona, la parroquia latina tenía una parcela de 2000 m2 situada a unos sesenta metros al oeste de la Roca, y desde entonces hasta hoy ha funcionado como cementerio de la parroquia latina de Damasco. En el antiguo cementerio fue construida, junto a la Gruta de san Pablo, una capilla gracias a la ayuda de la familia Salim Khalat (año 1925).

La Roca, la Gruta y el jardín fueron delimitados por un muro y toda la propiedad se reservó para el santuario de la Conversión de san Pablo, que sería la meta de los peregrinos. A la susodicha propiedad se le asignó un guardián para que la custodiase y abriese la puerta a los visitantes. Los guías turísticos, como fra Barnaba Meistermann ofm y otros, han incluido la capilla y lugares adyacentes en la lista de lugares turísticos a visitar, procurando aportar documentos que probasen su autenticidad.

La fraternidad de la parroquia de Bab Touma se acerca en procesión hasta este lugar cada 25 de enero, fiesta de la conversión del Apóstol, y allí celebran solemnemente la santa misa con el pueblo y los peregrinos.

La Gruta siempre ha estado bien cuidada y decorada. En el año 1953 se colocó una lápida en latín y árabe que dice así: Locus Traditionalis Conversionis Sancti Pauli Apostoli.

3. El Memorial de san Pablo

Los días 4 a 6 de enero de 1964, Su Santidad el Papa Pablo VI visitó Jerusalén, donde se encontró con Atenágoras, Patriarca Ecuménico de Constantinopla, y se intercambiaron un fraternal e histórico abrazo, el primero después de nueve siglos de separación. En el mes de abril del mismo año, el Papa decidió fundar una obra en Damasco que recordase aquel abrazo para que, con la protección del apóstol Pablo, con el esfuerzo y la oración se avanzase en el camino del ecumenismo.

La Custodia di Terra Santa ofreció y puso a disposición de Su Santidad el Papa el santuario y el jardín de la Conversión de san Pablo. El Papa sugirió al arquitecto Italo Viesi proyectar un santuario que evocase una tienda, símbolo del encuentro. El proyecto se le confió al ingeniero Farid Awad. La decoración de la iglesia se debe en su totalidad a artistas italianos los cuales prepararon obras en bronce, vidrio y mosaicos de alto valor artístico. Todo el complejo, iglesia y casa anexa, fue inaugurado el 23 de junio de 1971.

En el año 1969 se estipuló una convención entre la Santa Sede y la Custodia de Tierra Santa, que comenzaba con estas palabras: “El Santo Padre Pablo VI ha dispuesto la construcción del Memorial de san Pablo para honrar la memoria del apóstol de las gentes sobre el lugar tradicional que, junto a Damasco, recuerda la conversión de Saulo de Tarso, y donde estaba situada una modesta capilla. La dirección del mismo se le ha ofrecido a los franciscanos de Tierra Santa, los cuales han aceptado de buen grado…”

Desde entonces en el Memorial residen un sacerdote franciscano y una comunidad de hermanas (hoy son las hermanas franciscanas misioneras del Corazón Inmaculado de María). Entre otras muchas labores, además del servicio en la iglesia, gestionan la casa de acogida (Casa Nova), un dispensario de beneficencia, la enseñanza del catecismo y una escuela materna con 70 niños pequeños.

El Memorial recibió la visita histórica del Papa Juan Pablo II el 7 de mayo de 2001, durante la cual el Santo Padre pronunció una significativa alocución.

El difunto fra Marco Adinolfi ofm escribió, en el año 2002, un folleto sobre el Memorial donde trata con maestría y devoción los diversos temas del santuario.

4. La nueva capilla del santuario de la Conversión del Apóstol

Fue inaugurada el 29 de junio de 2008, el mismo día en que dio comienzo el año jubilar paulino, en el segundo milenio de su nacimiento. La nueva capilla engloba todo el santuario de la Visión: el promontorio, la Gruta, y ofrece la posibilidad de celebrar la santa misa en el santuario con la asistencia de cerca de un centenar de fieles.

Cuando se construyó la gran iglesia del Memorial, el santuario de la Gruta quedó casi en penumbra, en un segundo plano. Después, en estos últimos años, ha padecido infiltraciones de agua, tanto de la parte exterior como en lado que da al jardín. Por tanto, desde hacía algunos años se pensaba ya en cubrir todo el santuario y poderlo arreglar para que los grupos de peregrinos pudieran celebrar la eucaristía.

En el año 2005 se le encomendó a fra Michele Piccirillo ofm, presidente de la Comisión Custodial para el arte sacro, el encargo de proyectar una nueva distribución del santuario digna del decoro y la belleza de los ya encargados desde hace siglos a la Custodia de Tierra Santa. Desde ese momento, fra Michele junto con los arquitectos Luigi Leoni y Chiara Rovati, del Estudio de investigaciones de Arte Sacro Padre Constantino Ruggeri de Pavía, en Italia, trabajaron en los planos de un proyecto que englobara todo el conjunto del santuario.

El primer trabajo fue la reordenación de la parte del camino para impedir las infiltraciones de agua, y por tal motivo se excavó a lo largo del santuario una fosa de 5 mts. de profundidad, construyendo un muro aislante a lo largo del mismo, hecho de cemento y recubierto de alquitrán.

Después, una vez obtenido el beneplácito del Custodio (…) y el permiso del ayuntamiento, se dio inicio a la ejecución del proyecto de los arquitectos antes mencionados, encargando dicha ejecución al ingeniero local Pierra Track, como responsable de la correcta ejecución de los trabajos, y a Mouhsen Zedo, como contratista. Los trabajos se prolongaron más del tiempo previsto (casi un año y medio), pero es necesario tener en cuenta que no fue una labor fácil pues no se trataba de una construcción convencional, de muros lineales, sino que se tuvieron que tener en cuenta muchos y variados elementos imprevistos, y que por momentos parecían incompatibles con el plano general del proyecto. No obstante lo cual, el día 28 de junio de 2008 el proyecto se realizó plena y totalmente, y al día siguiente se inauguró y fue abierto al culto y a las visitas de los peregrinos.

La Gruta: las superficies laterales fueron revestidas de duras piedras, tanto para impedir el desmembramiento continuo como para dar al ambiente una sensación de antigüedad. De hecho, se sustituyó el antiguo pavimento de cemento con piedras antiguas, proveniente del pavimento de una casa de principios del siglo de Kafr Dubbin. El altar, el facistol y los asientos para el celebrantes, los concelebrantes y los acólitos al servicio de la misa son bloques de piedra, cortados y pulidos sólo en la parte superior (cfr. foto). Al fondo se puso el bajorrelieve en mármol que representa la caída de Saulo durante la Visión, y que pertenecía a la capilla del año 1925. El artesonado del techo de la gruta se ha dejado en su primitivo estado, igual que se ha conservado por entero la superficie plana del promontorio, pues se consideraba como un tocón de la vía romana donde tuvo lugar la Visión.

A los dos lados del promontorio, al fondo, se han colocado las dos lápidas de mármol (cogidas de la capilla del año 1925), sobre las que se esculpieron los escudos de la Orden Franciscana y de la Custodia de Tierra Santa.

De frente a la gruta se han construido 6 escalones en semicírculo sobre los que se pueden sentar más de cien fieles. Debajo de los escalones se han excavado dos pequeñas sacristías.

Como criterio general se ha querido conservar en su primitivo estado toda el área de la gruta y el promontorio. Se han añadido sólo los trabajos en piedra para conferir al conjunto la apariencia de una gruta. Los escalones y el resto son todo material nuevo, igual que las piedras, bien pulidas y blancas.

Los muros exteriores constituyen la parte más original. Se trata de un gran cuadrado irregular, construido con piedras con el mismo estilo del revestimiento del interior de la gruta, combinándolo con zonas construidas en aluminio oscuro y vidrio que ilumina el ambiente con luz natural. En cuanto al techo, se ha construido de material sintético, relativamente ligero, que protege de la lluvia y aísla del frio y del calor. Además de los muros en el exterior, existe una prolongación de cerca de metro y medio que sobresale hacia lo alto, confiriendo a todo el complejo una cierta elegancia y una especie de simbología, queriendo representar un aprisco. Acompaña a este texto un álbum fotográfico que hará más comprensible la presente descripción.

Como se ha dicho anteriormente, después de haber construido la gran iglesia en 1971, la gruta quedó en un segundo plano. Para crear entonces un nexo de continuidad con el Santuario y la iglesia se creó un ambiente como una especia de plaza con un monolito imponente (de 25 toneladas) sobre el que se esculpió la escena de la caída del caballo. Así, de este modo, se ha creado una cierta unión y continuidad con el Santuario de la iglesia, que está orientada hacia la gruta, y la misma gruta con su fachada principal, que, desde su lado este, mira hacia la iglesia. Los escultores del gran monolito (el maestro Vincenzo Bianchi ayudado por su equipo) han querido colocar desde el inicio de la plaza de la iglesia, en su entrada desde el camino del este, otros cuatro monolitos, un poco más pequeños y ligeros y decorados con la figura de Cristo y de san Pablo, enriquecidos con símbolos cristianos antiguos de Siria, con el sol y la luna, escalonados a lo largo de un camino adoquinado con piedras negras de basalto, como las calles de los barrios antiguos de Damasco.

En el muro norte de la iglesia, paralelo a los monolitos, se han escrito en las lenguas sacras (griego, latín y árabe) los versículos de los Hechos de los Apóstoles (Hch. 9,3-8), donde se habla de la Visión.

A pesar de que los trabajos han llevado mucho tiempo, estamos satisfechos del proyecto y creemos que se ha dado a luz una construcción digna de un santuario de san Pablo.

Todos estos locales se han abierto al público el 29 de junio de 2008, con la bendición solemne de fra Rachid Mistrih ofm, representante del Custodio. Durante la misma ceremonia, S. E. el Vicario Apostólico de los cristianos latinos y el Nuncio Apostólico leyeron el mensaje que Su Santidad el Papa había enviado con ocasión de la inauguración, y proclamaron aquí al mismo tiempo el comienzo del año Jubilar Paulino.

Todo el ambiente invita a visitar el santuario en un clima de recogimiento y devoción. ¡Deo Gratias!

Damasco, 30 de junio de 2008

fra Romualdo Fernandez ofm