La Verna: cuatro novicios de la Custodia de Tierra Santa

La mañana del sábado 7 de septiembre, en el santuario franciscano de La Verna (Italia), cuatro novicios hicieron su primera profesión en la Orden de los Frailes Menores.

Procedentes de varias partes del mundo, tras los primeros años de discernimiento, los cuatro nuevos frailes terminaron su “año de prueba” en el santuario de La Verna, continuando así su itinerario de formación hacia Tierra Santa.  Construido en la parte sur del monte Penna, en Toscana, el santuario tiene un gran significado para el franciscanismo: además de ser protagonista de numerosos acontecimientos vinculados a la orden, es el lugar de la conformación plena de Francisco a Cristo crucificado, es decir, el sitio donde Francisco recibió los estigmas, el 14 de septiembre de 1224.

Presidió la celebración eucarística el Custodio de Tierra Santa, fray Francesco Patton. Durante su comentario a las lecturas elegidas para el día de fiesta, fray Patton contó su experiencia de formación y vocación, al comenzar el trigésimo sexto año de su primera profesión.  “Algo que he aprendido por experiencia personal, es que nuestras fuerzas son insuficientespara responder a esta llamada”, dijo el Custodio.  “Lo que nos permite corresponder al don que hemos recibido, lo que nos permite caminar día tras día tras las huellas de Jesucristo, lo que nos hace capaces de “observar su Evangelio viviendo en obediencia, sin nada propio y en castidad”, es el hecho de que Él mismo rezó y sigue rezando por nosotros, Él mismo nos sostiene y da fuerza, Él mismo manifiesta continuamente su gracia, benevolencia y misericordia hacia nosotros, que somos frágiles, con tendencias egoístas y fácilmente infieles”.  No faltó el recuerdo a los frailes que viven actualmente en Siria y a los que dieron su vida en Tierra Santa para defender sus lugares y su fe.

Tras la homilía, cada uno se acercó al altar y, ante el Custodio hizo su profesión a la que fray Patton respondió “y yo, en nombre de la Iglesia y de nuestra fraternidad, recibo tus votos y, por parte de Dios omnipotente, si observas estas cosas, te prometo la vida eterna”.


Giovanni Malaspina