La fiesta nacional de Bélgica celebrada en San Salvador en Jerusalén

San Leopoldo, patrón de Bélgica, se celebró también este año en la Custodia de Tierra Santa.  El domingo 10 de noviembre, en honor del rey Felipe de Bélgica, se celebró la eucaristía en la iglesia de San Salvador en Jerusalén, en presencia de la cónsul general del Reino de Bélgica, Danielle Haven.  Para la Custodia de Tierra Santa, estos eventos representan cada año un signo de agradecimiento por el trabajo realizado en el pasado y en el presente por Francia, Bélgica, Italia y España, las cuatro naciones católicas protectoras de las comunidades cristianas.
Fray Stéphane Milovitch, responsable de la oficina de Patrimonio Cultural de la Custodia, presidió la misa, en la que se quiso rendir homenaje a la diversidad lingüística de Bélgica con lecturas en francés, flamenco y alemán, los tres idiomas que se hablan en esta nación.

“Hoy celebramos San Leopoldo – con algunos días de antelación, porque la fiesta cae el 15 de noviembre –, elegido por el rey Leopoldo como santo patrón cuando se fundó Bélgica en 1830.  Sus valores estaban a favor de la paz y de la libertad religiosa y lo mismo deseamos al rey hoy”, dijo en su homilía el padre Christian Eeckhout, dominico de la dell'École Biblique et Archéologique Française de Jerusalén.  “Las lecturas del día nos invitan a permanecer fuertes en las dificultades y persecuciones”, continuó el padre Eeckhout.  El padre dominico citó a continuación una frase del papa Benedicto XVI, alemán como San Leopoldo, recogida por el papa Francisco en su mensaje para la Jornada Mundial por la Paz de este año:  “¿Qué hay más bello que una mano tendida? Dios la quiso para dar y recibir. Dios no la quiso para matar (cfr Gen 4,1ss) o para hacer sufrir, sino para curar y para ayudar a vivir.  Junto al corazón y la inteligencia, la mano también puede convertirse en un instrumento de diálogo”. A la luz de todo esto, según el padre Eeckhout, debemos promover los valores humanos de la igualdad, el respeto y la justicia.

Como es habitual, para las celebraciones a las que asiste el cuerpo diplomático de los consulados, la fiesta concluyó con un pequeño refrigerio, servido en la sala del diwan de San Salvador, dedicada a las recepciones oficiales. 
“Mis sentimientos hoy son alegría, orgullo y privilegio – comentó la cónsul general del Reino de Bélgica, Danielle Haven –.  Ya es mi tercer año en el cargo y participar en la misa en honor de nuestro rey, aquí en San Salvador, siempre es un momento de alegría.  Mantenemos unas relaciones excelentes con la Custodia de Tierra Santa y estamos muy cerca de nuestras comunidades cristianas en Tierra Santa”. En los últimos años, Bélgica ha apoyado la restauración de las vidrieras de la basílica de la Natividad en Belén y nunca falta su apoyo moral y espiritual a la Custodia.  Como testimonio de los antiguos vínculos entre las dos instituciones, un valioso objeto procedente de Bélgica se conserva hoy en el Terra Sancta Museum de la Custodia: la espada que se atribuye a Godofredo de Bouillón, utilizada para la investidura de los caballeros de la Orden del Santo Sepulcro.

Beatrice Guarrera