La fiesta de la República Italiana en Jerusalén

El domingo 2 de junio, en la iglesia de San Salvador de Jerusalén, tuvo lugar la celebración eucarística en honor a Italia el día de la fiesta de la República. La Santa Misa fue presidida por el Custodio de Tierra Santa, fray Francesco Patton.

En la introducción de la celebración, el Custodio dio la cordial bienvenida al cónsul general de Italia Fabio Sokolowicz y a la delegación del cuerpo diplomático italiano presente, destacando que homenajear a un país no significa excluir a los demás, sino más bien poder disfrutar juntos de la originalidad y las diferencias que forman parte de la creación de Dios.

Muchos fueron los representantes del cuerpo diplomático italiano que participaron en la celebración de este día de fiesta.  “La celebración de hoy es, ante todo, una celebración civil”, dijo fray Patton al comentar el Evangelio, “históricamente es la celebración de un nuevo comienzo, la expresión del deseo de mayor participación democrática, el intento de dar un salto cualitativo de súbditos a ciudadanos, con la misma dignidad, las mismas oportunidades y los mismos derechos y deberes”.
El Custodio de Tierra Santa, inspirándose en las lecturas, ofreció algunos puntos para reflexionar sobre tres aspectos clave: laicidad, Civitas y unidad religiosa. Bajo el valor de la laicidad, la evangélica, debe darse al César y a Dios lo que corresponde a cada uno. La Civitas o Civitas Dei, es un modelo de convivencia humana que nos lleva al valor de la civilización, que permite encontrarse con hombres y mujeres de todas las lenguas, razas y religiones, y experimentar la comunión y a Dios.  Finalmente, el valor de la unidad, tanto religiosa como civil, la primera lograda por la oración eficaz, la segunda obtenida al intercambiar reglas y valores comunes.

“Estamos realmente contentos de poder celebrar la fiesta en la Custodia también este año”, comentó el cónsul general de Italia Fabio Sokolowicz, “y de poder hacerlo exactamente el 2 de junio, al haber coincidido el calendario”.  La relación entre Italia y la Custodia de Tierra Santa es especialmente intensa tanto desde el punto de vista histórico como en cuanto a las diferentes actividades en que las dos entidades colaboran: proyectos para la conservación del patrimonio, para la promoción de la cultura en general y para la promoción de la lengua italiana. “En la Custodia, el italiano es la lengua Francia”, señaló Sokolowicz, “y esta es otra cosa que nos hace felices, que debemos intentar cultivar y en la que tenemos que seguir invirtiendo”.

Giovanni Malaspina