La Epifanía en Belén

Las celebraciones de la Epifanía comenzaron en Belén con el ingreso solemne del Custodio de Tierra Santa, fr. Pierbattista Pizzaballa, en la Iglesia de la Natividad el 5 de Enero hacia las 11.30. Fue acompañado por la policía israelí hasta la tumba de Raquel donde le saludaron representantes militares y otros notables. Desde allí fue ascoltado por 5 caballos hasta la gran puerta del Muro de separación.

A la entrada de Belén le ascoltó la policía palestina. Los parroquianos de Belén se asomaban a las puertas de sus casas para saludarle. El alcalde de Belén y otras autoridades le esperaban en la plaza de la Basílica de Belén. Entonces los frailes que le esperaban le acomapañaron, pasando por la Basílica de la Natividad, hasta el claustro de san Jerónimo donde le esperaba para recibirle el p. Guardián de Belén el p. Justo Artáraz. En la Iglesia de Santa Catalina, después de un breve discurso de bienvenida del párroco, se cantó el Te Deum y siguió la bendición del Custodio. Por la tarde cantaron las primeras vísperas y en dos ocasiones se fue a la Gruta de la Natividad para incensar la Estrella y el Pesebre.

El día solemne de la Epifanía el Custodio presidió la Misa parroquial a las 10:00. El párroco, P. Amjad Sabbara, hizo la homilía explicando el sentido de la Epifanía e invitando a los fieles a abrir su corazón a la manifestación de Dios en la propia vida. Después a las 15:30 se celebraron las segundas vísperas y la procesión solemne con el Niño Rey, al que se le ofrecieron los regalos de los Reyes Magos: oro, incienso y mirra.

Por otra parte las iglesias ortodoxas de Jerusalén que celebraban la Navidad el 7 de Enero realizaron los ingresos solemnes en Belén según el status quo. Por primera vez, el nuevo patriarca de los griegos ortodoxos, Teófilos, hacía el ingreso y posteriormente asistió a la liturgia celebrada en la basílica.