Juan Pablo II ha vuelto a Belén | Custodia Terrae Sanctae

Juan Pablo II ha vuelto a Belén




Juan Pablo II volvió a Belén. En la tierra que amaba, en un día dedicado enteramente al Papa “venido de lejos”. Se inicia a primera hora de tarde en el Convento Palace de Ortas, junto a las piscinas de Salomón, la conmemoración de Karol Woytila. Diez años después del asedio de la Natividad, y a un año de su beatificación, las valiosas reliquias con la sangre del Pontífice fueron llevadas por el Custodio de Tierra Santa a una sala preparada para la ocasión, mientras un numeroso grupo de cristianos locales comenzaron a rezar el rosario. En la sala se oye la voz del papa polaco, mientras hay espacio par recordar los momentos de la peregrinación tan deseada por Juan Pablo II.

“Me acuerdo cuando vino a Belén, porque yo estaba aquí. Trajo verdaderamente paz. Y espero que la gente pueda de verdad recibir su mensaje de paz, y que pueda poner fin al conflicto entre los dos pueblos”.

“Para mí él fue testigo del amor de Dios hacia el hombre, lo amó mucho y rezo para que bendiga a todas las familias, especialmente a aquellas que están en dificultad”.

En el atrio son muchos los acontecimientos que cuentan la fe viva de los cristianos en Palestina. Sobre las mesas encontramos la Biblia en árabe, los dvd sobre Tierra Santa, instrumentos que comunican toda la belleza de una tierra contradictoria. Y amada. En esta tarde la devoción popular se alterna con momentos organizados por la Custodia para la conmemoración. En el espléndido escenario de un teatro lleno —casi 1.300 fieles—, sobre el palco desfilaron autoridades locales entre otras. Entre los oradores se encontraba también el secretario general de la Autoridad Palestina Tayeb Abdel Rahim, que describió en su intervenció lo que había significado para Palestina la figura de Juan Pablo II.

Tayeb Abdel Rahim
Secretario General Autoridad Palestina
“Tengo un gran aprecio por Juan Pablo II, tiene un lugar especial en el corazón del pueblo palestino. Fue el primero en reconocer el estado palestino y el primero en reclamar el derecho de nuestro pueblo a ser un estado”.

En la larga tarde de Belén hubo tiempo también para exhibiciones de canto, bailes inéditos, melodías compuestas para la ocasión. Momentos de reflexión y de entretenimiento se entretejían en el único y gran recuerdo del Papa que volvió a Belén. Una memoria que tal vez encontró su culminación en el vídeo que recorrió los diez años de historia de la cuna de la cristiandad, desde el 2 de abril de 2002 hasta hoy. El asedio de la Basílica, el asedio de la ciudad, la ayuda de los frailes franciscanos que no ha faltado nunca. Ayudó a solemnizar este evento la presencia de algunas autoridades locales y de una delegación de parlamentarios italianos, entre los que se encontraba la vicepresidenta de la cámara, Rosy Bindi.

Rosy Bindi
Vice presidenta Cámara Diputados Italiana
“Recordar que Juan Pablo II, el hombre del espíritu de Asís, del diálogo entre las religiones y del diálogo entre los pueblos, y recordar la ocupación de la Basílica significa confiarse al método de San Francisco, que es el de la paz, que es el del diálogo, nunca el de las armas. Para resolver situaciones difíciles como estas de Oriente Medio, donde nos encontramos dos derechos, dos razones y no dos equivocados, dos errores. Dos razones que deben saber unirse por la seguridad de Israel y el estado para los palestinos”.

Un concepto resumido en el libro del padre Ibrahim Faltas, presentado al término de la ceremonia. Un texto que confía a la memoria colectiva el relato del asedio, que habla de las grandes personalidades que trabajaron por Belén, y que testimonia la incansable obra de los franciscanos en la Tierra de Dios, según la misión que Juan Pablo II nos mostró con su vida y con sus palabras. Palabras de quien podía afirmar, realmente, la necesidad de construir puentes y no muros. Especialmente aquí, donde todo comenzó.