Jerusalén: solemnidad de San Francisco

san Francesco
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Siguiendo el calendario gregoriano, el 4 de octubre también en Tierra Santa se celebra la solemnidad de San Francisco de Asís, fundador de la Orden de los Frailes Menores. Una festividad especial este año en que concluyen los festejos por el 800 aniversario de la peregrinación de paz de San Francisco a Tierra Santa.

La presencia franciscana en Tierra Santa se remonta a los albores de la Orden: según la tradición, San Francisco vivió en Tierra Santa varios meses entre 1219 y 1220, mientras peregrinaba entre Egipto, Siria y Palestina.  En ese periodo tuvo lugar su encuentro con el sultán Malik Al-Kamil, símbolo de un deseo de diálogo, capaz de superar las diferencias culturales, sustentado en un amor libre y confiado en Dios.

En comunión con toda la Orden y la Iglesia universal, la solemnidad comenzó con las primeras Vísperas del jueves 3 de octubre, celebradas en Jerusalén, en el convento de San Salvador y presididas por fray Francesco Patton, Custodio de Tierra Santa. Durante la oración de la tarde, los frailes, en formación, confirmaron su adhesión a la Orden renovando los votos a manos del Custodio de Tierra Santa. La celebración terminó con la lectura del Tránsito de San Francisco, el texto extraído de las Fuentes Franciscanas que narra los últimos momentos de la vida del santo de Asís.  En el momento de la narración de la muerte de San Francisco de Asís, se apagaron las luces de la iglesia que quedó iluminada únicamente por las velas de los frailes y los fieles: un signo de que la muerte no es más que un tránsito de la vida carnal a la vida eterna.

El viernes 4 de octubre la solemne celebración eucarística en honor de San Francisco fue presidida por el Prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales, cardenal Leonardo Sandri, en contra de la tradición que establece que la celebración sea presidida por un dominico.  El cardenal, durante su comentario a las lecturas, no dejó de mencionar esta tradición, agradeciendo la atención de las dos órdenes mendicantes que le habían concedido este privilegio que rompe con las tradiciones para subrayar una relación más fuerte con la Madre Iglesia.  “Donde quiera que vamos, solo escuchamos un grito elevándose hacia Dios: paz”, comentó el cardenal Sandri.  “Por desgracia, seguimos viendo solo gestos que dividen, combaten e incluso llegan a matar.  Pedimos la intercesión de San Francisco para esta amada Tierra y para el mundo entero, especialmente para todos los lugares donde la presencia de los frailes franciscanos puede convertirse en levadura de reconciliación viviendo la misión, sujetos a toda criatura por amor a Dios”.


Giovanni Malaspina