Felicitaciones de Pascua a las comunidades ortodoxas de Jerusalén

Una vez finalizadas las celebraciones de la Pascua ortodoxa, la comunidad de Frailes Menores franciscanos de San Salvador, encabezada por el Custodio fray Francisco Patton, devolvió las felicitaciones, como es tradición en Tierra Santa.

Los primeros en recibir a la delegación franciscana fueron los greco-ortodoxos. El Custodio subrayó la importancia de la cooperación entre las distintas confesiones cristianas presentes en esta tierra, especialmente en Jerusalén. Teófilo III, primado de la Iglesia Ortodoxa de Jerusalén, centró su discurso en la Pascua que acaba de pasar: “la Pascua es la fiesta más inclusiva del Cristianismo”, declaró, “a la luz de la resurrección podemos reconstruir juntos nuestra unidad a partir de este acontecimiento”.

A continuación, la delegación de frailes franciscanos se trasladó al Patriarcado copto ortodoxo, donde se reunieron con un representante del obispo Anba Antonio. Fray Patton recordó a los hermanos coptos que esta fiesta es para nosotros la fuente de nuestro testimonio y de nuestra esperanza. “Sabemos que es posible un mundo nuevo y una nueva humanidad si aceptamos y recibimos el don pascual del Espíritu; por eso, rogamos a Cristo resucitado que envíe a Oriente Medio y al mundo el don del Espíritu para lograr la paz y la reconciliación”. El Custodio mencionó también las celebraciones en Egipto con motivo de los 800 años del encuentro entre San Francisco y el sultán, en concreto, su reunión con el papa Tawadros II que tuvo lugar antes del comienzo oficial de las celebraciones.  El discurso del representante de Anba Antonio se centró en la alegría evangélica de la Resurrección, subrayando que el Evangelio contiene principios de paz y alegría, esperanza y serenidad, sobre todo en las páginas que se refieren a este feliz acontecimiento.

El nuevo vicario patriarcal de la Iglesia siria ortodoxa de Jerusalén, el arzobispo Gabriel Daho, designado el 12 de abril de este año, recibió a la delegación en el Patriarcado sirio.  En este tercer encuentro, el Custodio recordó que, como dice el papa Francisco, la Pascua es la fiesta de las lápidas retiradas y de las piedras rodadas; esas piedras que van contra nuestra esperanza como muerte, pecado, soledad y miedo.  El Custodio, para concluir, manifestó su cercanía y amistad hacia la comunidad, especialmente en este periodo de comienzo del ministerio del nuevo arzobispo. Monseñor Daho expresó a continuación su intención de construir comunidad entre las confesiones, gracias a su experiencia intensa en Brasil. “Jerusalén no es un lugar fácil, pero nos unimos a Jesús, que caminó sufriendo por esta tierra para después alcanzar la vida eterna”.

La cuarta comunidad que acogió la visita fue la etíope, a la que el Custodio dirigió sus cordiales felicitaciones, recordando el descenso del Espíritu Santo, cuando Jesús se presentó en medio de sus discípulos para permanecer con ellos para siempre. En memoria de la Resurrección, la comunidad expresó su alegría por recibir esta felicitación cada año, símbolo de la cooperación y la unidad entre las distintas confesiones cristianas, especialmente en estos días en que todos recuerdan la resurrección de Jesucristo, el hijo de Dios por excelencia.

La última comunidad visitada fue la armenia. Fray Patton les deseó una Santa Pascua explicando el sentido de la Pascua como liberación de la esclavitud.  “La Pascua es para nosotros el comienzo de un mundo nuevo, libre de la esclavitud. Cristo está vivo con nosotros y nos muestra la luz”. El patriarca armenio, Nourhan Manougian, recibió las felicitaciones de la delegación franciscana y recordó el trabajo realizado juntos por los santos lugares durante estos años de cooperación, e identificando en ello una responsabilidad de las generaciones actuales hacia las futuras. “Podemos”, concluyó Manougian, “celebrar juntos muchas otras Pascuas, en los lugares protagonistas de la vida de Jesús”.

 

Giovanni Malaspina