Concluyen las celebraciones de Navidad en Tierra Santa

También en Tierra Santa las celebraciones navideñas han llegado a su fin, marcado por la tradicional visita de los frailes franciscanos a los diferentes patriarcados cristianos ortodoxos, para devolverlessu visita a la comunidad de la Custodia con motivo de la Navidad católica.

La primera parte de las felicitaciones tuvo lugar el 9 de enero, inmediatamente después de la Navidad ortodoxa, que se celebra el 6 de enero.  El primer patriarcado que recibió a la delegación franciscana fue el greco-ortodoxo. Para comenzar,tomó la palabra fray Francesco Patton, Custodio de Tierra Santa, que centró su felicitación en la reconciliación que pasa por la encarnación de Jesús.  “En esta ciudad y en esta Tierra empezó su testimonio de reconciliación.  Roguemos porque el mensaje de reconciliación llegue a los hombres de buena voluntad y a todo el mundo”, deseó el Custodio.  Recibió su felicitación en nombre de la Iglesia ortodoxa el Patriarca greco-ortodoxo Teófilo III de Jerusalén, que subrayó que la alegría es plena y completa con la venida de Cristo.  “Seguimos encontrando dificultades para nuestra permanencia en el barrio cristiano de la Ciudad Vieja de Jerusalén” añadió Teófilo III, “pero estar juntos, manteniéndonos fieles a la Biblia, en un mundo que a veces es contrario a la paz y la reconciliación, es muy importante”.

La segunda en recibir la delegación de los frailes de la Custodia de Tierra Santa fue la comunidad copta, en su patriarcado.  Tomó la palabra nuevamente fray Patton, que recordó la homilía de Navidad del Papa Francisco, añadiendo “ya que hemos recibido y compartimos este don – el hijo de Dios que nació por nosotros – estamos felices de estar hoy aquí. Escuchamos y vemos que continúan soplando vientos de odio, enemistad y venganza, pero rezamos intensamente para que prevalezca el aliento de la paloma del Espíritu Santo que traerá paz y reconciliación”.  En respuesta, Anba Antonio, Patriarca copto de Jerusalén, prestó atención a los cálidos territorios en que residen los franciscanos. “En esta ocasión” dijo Anba Antonio, “aseguramos nuestra cercanía y amistad a vuestra comunidad y también una oración diaria especial por nuestros hermanos y hermanas que sufren a causa de la violencia y la guerra, especialmente en Siria e Irak.  Oramos en especial por que no haya un nuevo aumento de la violencia en Oriente Medio. Y porque los poderosos de este mundo se dejen alcanzar por el don de la Divina Potencia, que conduce a proyectos de paz y no de violencia”.

Los siguientes fueron los sirios. En su patriarcado, en el corazón del barrio cristiano de Jerusalén, fray Patton recordó la necesidad de orar por la paz, para que el mensaje de reconciliación de la Navidad se escuche sobre todo en esta región y, desde aquí, en el mundo entero.  La respuesta del arzobispo Gabriel Daho, el Vicario Patriarcal de la Iglesia sirio-ortodoxa, se centró también en la paz: “Jesús estaba cercade la humanidad incluso antes de la encarnación, pero estuvo aún más cerca cuando nació en medio de nosotros. Por eso, rezamos para que Cristo esté cerca de nosotros, para lograr la paz verdadera”.

Otra particularidad que caracteriza la Navidad de Jerusalén es la fecha de la Navidad armenia, que cae el 19 de enero ya que sigue el calendario juliano. Después de esta festividad, loskawas de la Custodia, a la cabeza de la delegación franciscana, hicieron sonar de nuevo sus bastones por las calles de Jerusalén.
Les recibió en el patriarcado armenio el arzobispo NourhanManougian, Patriarca, que recordó la responsabilidad de mantener viva la tradición del lugar donde nació Jesús, a pesar de vivir en un mundo críticamente dividido.  “Rezamos por la paz”, concluyó el Patriarca, “y os damos las gracias por estar hoy aquí con nosotros”.


Giovanni Malaspina