¿Cómo fue elegido San Antonio patrono de la Custodia?

Como viene descrito por el padre Giuseppe Nazzaro en una carta circular del año 1995, las crónicas de la Custodia dan fe de una ininterrumpida devoción al santo de origen portugués. Pero sólo a inicios del siglo XX (el 28 de julio de 1920) se eligió a san Antonio como “patrono particular y protector de la Custodia”.

En 1917 Palestina, como el resto del mundo, está en guerra. Aquí el conflicto es entre ingleses y turcos. Desde el momento en que Turquí se puso al lado de Alemania, las Autoridades “hacen limpieza”. Los ciudadanos europeos, religiosos incluidos, son expulsados. A decir verdad, todavía no del todo: considerando a los franciscanos, de hecho, los italianos permanecen en sus puestos. ¿Pero por cuánto tiempo? El gobernador turco de Jerusalén, Yamal Pachá, ha decretado la encarcelación. A partir de la publicación del documento el hacha caería y los Santos Lugares se volverían a ver privados de sus guardianes católicos. El entonces presidente custodial, padre Eutimio Castellani, ordenó rezar con fervor – en todos los conventos de la Custodia- una serie de Triduos en honor del Santo de Papua. En particular, fue determinante el triduo del 22 al 27 de abril, porque el decreto de internamiento de los frailes italianos ya se había publicado.
La mañana del tercer día del triduo –refiere el Presidente cronista- el Patriarca de Jerusalén se allegó a Yamal Pachá para pedirle la gracia por su Obispo Auxiliar Mons. Piccardo (“que estaba gravemente enfermo”). Con gran sorpresa obtiene la deseada gracia no sólo para su Auxiliar sino también para sus sacerdotes y los frailes franciscanos italianos.”

Esta no fue ni la primera ni la última tribulación de la guerra, pero a partir de este momento, el padre Eutimio Castellani renovó el voto –hecho también en otras circunstancias- de elegir a San Antonio como santo patrono de la Custodia. San Antonio no ha esperado esta prueba de espíritu filial para seguir proporcionando su ayuda. En noviembre de 1917, los frailes corrieron el riesgo, una vez más, de ingresar en prisión. Se invocó nuevamente a San Antonio: esta vez, un telegrama llegado de Constantinopla el último día del triduo, excluía a los religiosos. La ordenanza precisaba que “los franciscanos de Tierra Santa no fueran molestados más, sino que se les deje tranquilos en sus puestos pues son personas inocuas y no hacen política”.

Después de la guerra, a propuesta del padre Castellani y bajo el mandato del padre Ferdinando Diotallevi, el voto, reconocido por Benedicto XV, fue respetado. Desde entonces la fiesta de San Antonio de Padua en la Custodia de Tierra Santa es una solemnidad.


MAB con la ayuda del padre Basilio Talatinian