Belén: el príncipe Carlos visita la basílica de la Natividad

Photo by Garo Nalbandian
Photo by Garo Nalbandian

La mañana del viernes 24 de enero, la ciudad de Belén recibió la visita de Carlos, Príncipe de Gales, que visitó la basílica de la Natividad. Tres fueron los momentos principales: la oración ecuménica en la capilla greco-ortodoxa de San Jorge, la visita a la Gruta de la Natividad y Santa Catalina, y la recepción posterior en el Casa Nova Palace.

Como continuación alo que ya ocurrió en diciembre de 2018 en la Abadía de Westminster, donde el príncipe recibió a los jefes de las iglesias de Oriente Medio para un momento de oración, la visita comenzó con la oración ecuménica en la capilla de San Jorge, para celebrar la contribución de los cristianos en Oriente Medio. Juntos, una vez más, los jefes de las Iglesias y el Príncipe de Gales rezaron para que las comunidades cristianas puedan seguir con su trabajo y continuar floreciendo a pesar delas dificultades.

Asistieron a la oración varios líderes religiosos que se alternaron, con cantos y alabanzas, para animar el breve momento de invocación.  Entre ellos, el Custodio de Tierra Santa, fray Francesco Patton, monseñor PierbattistaPizzaballa, administrador apostólico del Patriarcado Latino, el patriarca greco-ortodoxo Teófilo III, el superior de la iglesia de la Natividad, Su Eminencia el arzobispo Theofylakos, el patriarca copto ortodoxo AnbaAntonius, el obispo emérito de Liverpool, padre James Jones, el obispo de la Iglesia luterana evangélica, padre Sami Ibrahim Azar, el patriarca greco-melquita, arzobispo YaserAyyash, y el ministro de la Iglesia conmemorativa escocesa de San Andrés, John MacCulloh.
El canciller del Patriarcato armenio, padre KoryounBaghdasaryanm, y el director del Instituto Magnificat, fray Alberto Pari, entonaron dos cantos típicos de las dos confesiones cristianas.
El arzobispo anglicano SuheilDawani, comenzó la ceremonia de la luz encendiendo las velas de todos en señal de paz, mientras que el patriarca de la Exarquía siria de Jerusalén, padre EphremSemaan y el patriarca sirio ortodoxo, padre BoulosKhano, cantaron el Padrenuestro en arameo.

Abrió el encuentro de oración el obispo anglicano Dawani, que subrayó la dificultad de ser cristiano, sobre todo en estos lugares en que la presencia cristiana está disminuyendo constantemente. “Las Iglesias de Tierra Santa”, dijo Dawani, “trabajan arduamente para vivir juntas y promover el respeto y las buenas relaciones entre los constructores de paz, como se puede ver por su numerosa y atenta presencia en esta ocasión”.  Este sentimiento fue confirmado por Teófilo III que, en su breve discurso, mencionó la importancia crucial de la presencia cristiana en Tierra Santa, así como la importancia del apoyo externo y, en especial, del Reino Unido.

Al terminar este primer momento, el príncipe Carlos fue acompañado por el Custodio de Tierra Santa, fray Francesco Patton, a la Gruta de la Natividad y al pesebre en el que María acostó al niño Jesús. Tras recibir como regalo de la Custodia de Tierra Santa una pieza realizada en olivo y nácar que representaba el encuentro entre San Francisco y el sultán, Su Alteza Real se recogió en oración durante unos minutos ante el pesebre, suplicando de manera especial el don de la paz del Príncipe de la Paz nacido en Belén.
Al salir de la Gruta de la Natividad saludó a la comunidad armenia y fue recibido por el arzobispo SevanGharibian, que le explicó la presencia histórica de la comunidad armenia y los sufrimientos padecidos durante los últimos siglos.

Después, acompañado por el Custodio de Tierra Santa, continuó su visita dirigiéndose a la Gruta de la Natividad, dentro de la basílica.  Posteriormente, la visita se trasladó a la iglesia adyacente de Santa Catalina ad Nativitatem, donde los frailes franciscanos recibieron al Príncipe en torno a la reliquia de la Sagrada Cuna recientemente traída a esta iglesia.  Tras la foto de rigor en el claustro de San Jerónimo, todos los asistentes se trasladaron al Casa Nova Palace para una pequeña recepción en presencia de algunos diplomáticos y ciudadanos británicos que residen en Tierra Santa

“Me conmueve el entusiasmo con que he sido recibido”, declaró el príncipe Carlos durante la recepción, “y me alegra unirme a la estela de peregrinos que llegan a Tierra Santa de todo el mundo”. El Príncipe de Gales, en su discurso, prestó mucha atención a los retos de los cristianos en Tierra Santa y Oriente Medio, en general, y de los cristianos palestinos locales. Igual que en el pasado, también en esta jornada expresó su implicación en las situaciones difíciles que afrontan muchas comunidades y su apoyo a las comunidades más expuestas. “Mi estancia aquí ha sido breve, espero poder regresar inshallah (si Dios quiere) para una peregrinación completa tras los pasos de Nuestro Señor”, concluyó el Príncipe.

Fray John-Luke Gregory, Discreto de Tierra Santa para la lengua inglesa, de nacionalidad británica, fraile de la Custodia de Tierra Santa, comentó así la visita.  “El Príncipe Carlos siempre se ha preocupado por ayudar a las personas”, dijo fray Gregory. “Por eso mismo, venir aquí e interactuar con las personas que viven en Palestina le ha sacudido.  Por eso existen muchas organizaciones británicas que intentan ayudar a los locales, sin ningún interés político. Hoy, recibir su apoyo también a través de su presencia física creo que es realmente muy importante”.  Fray Gregory también recordó brevemente la visita del príncipe Guillermo al Santo Sepulcro, hace dos años: “Yo le guié y tengo un recuerdo excepcional de ese día: el príncipe Guillermo demostró ser amable, sencillo y verdaderamente atento con la gente.  Tal como su padre ha hecho hoy. Debo decir que esto me impresiona y me gusta mucho”.


Giovanni Malaspina